La casa que ahorra

Navegando por la Red, leí la semana pasada una noticia en la página web de La Vanguardia que me llamó la atención. El titular era: Los edificios sostenibles ahorrarían a España un 30 por ciento de energía y gases. No está nada mal, ¿verdad? Son datos de la fundación ‘La casa que ahorra’ cuyo presidente participó en las jornadas de la V Asamblea de la Red de Ciudades por el Clima celebrada en Santander.
La noticia decía que “los edificios consumen un 41 por ciento de la energía total en la Unión Europea” y que “en las casas y edificios está, en buena medida, la clave para consumir menos energía, reducir la huella ambiental y abaratar la factura energética”.
En este sentido, lo que esta fundación quiere es promover una nueva cultura de ciudades sostenibles, fomentando la creación de casas que ahorren. Serán casas realizadas “siguiendo una orientación estratégica, diseño eficiente, aislamiento óptimo y ventilación controlada, construida con materiales sostenibles”.
A mi no me parece mala idea la de este grupo que está formado por empresas del sector de la edificación, líderes en el ámbito de la innovación. Además, esta noticia nos proporciona unos datos que deberían ayudar a que el objetivo de la fundación tenga éxito.
¿Qué os parece todo esto? ¿Veis al sector de la construcción como una salida hacia la eficiencia energética?
Mientas que os lo pensáis, y por si os interesa, os dejo el enlace a la noticia.
El decálogo de la bioconstrucción

Lo podemos llamar construcción ecológica, edificación sostenible o bioconstrucción. De hecho, da igual qué nombre le pongamos, la idea es conseguir que se implante de una manera arraigada en nuestra sociedad para reducir el impacto ambiental que la construcción tiene en el medio ambiente.
La revista EcoHabitar, en su página web, tiene un artículo sobre este aspecto que me ha parecido interesante. Entre explicaciones, definiciones y consejos, el artículo recoge el decálogo de la bionconstrucción:
1 – Ubicación adecuada.
2 – Integración en su entorno más próximo.
3 – Diseño personalizado según las necesidades del usuario.
4 – Adecuada Orientación y distribución de espacios.
5 – Empleo de materiales saludables y biocompatibles.
6 – Optimización de recursos naturales.
7 – Implantación de sistemas y equipos para el ahorro.
8 – Incorporación de sistemas y equipos de producción limpia.
9 – Programa de tratamiento de los elementos residuales.
10 – Manual de usuario para su utilización y mantenimiento.
Para quien le pueda interesar, el texto íntegro se puede leer en www.ecohabitar.org.
Imagen: El blog de la Naturación
Diez días sin gastar ni un voltio

Si hablamos de edificios energéticamente eficientes no podemos pasar por alto esta noticia: una casa solar de bambú con 10 días de autonomía. ¿Parece utópico? Pues se trata de una creación de la universidad china con la que participa en el concurso Solar Decathlon, que se celebra este mes de junio en Madrid.
La eficiencia reside en los materiales que la componen. Concretamente, esta casa está hecha de bambú y cuenta con 317 paneles solares ubicados en el techo y en las paredes.
Ambas características hacen de esta infraestructura un lugar único. Por un lado, los paneles solares suponen una producción de casi 11.000 kWh, cantidad que sirve para abastecer a una familia durante diez días y, además, sobra para vender. Por otro lado, utilizar bambú como material de construcción ofrece una sensación de calor a sus usuarios. En conclusión, permite a sus inquilinos olvidarse de la factura de la luz, por lo menos durante un buen periodo de tiempo.
A mí no me importaría tener una…
Imagen: Parques Solares
Un café con vistas
Un café recién hecho, un croissant a la plancha, el periódico del día y ¿cómo no? unas vistas de escándalo. Es el desayuno ideal. Levantarte un domingo, ni muy tarde ni muy temprano, cuando el cuerpo te lo pida, y salir a la terraza de tu casa, en pijama, con todo lo necesario. Mientras que te tomas el café lees en la portada de tu periódico que la cola del paro ha desaparecido (¡no está mal!) y cuando levantas la vista para darle el primer bocado a tu croissant ves, por ejemplo, la playa de Mogro. Eso sí que es un buen comienzo de día.
Para mí, tener unas buenas vistas desde mi casa es un factor que influye en mi día a día, en mi calidad de vida. Da igual que la lluvia golpee los cristales o que los rayos del sol entren por ellos, asomarte a la ventana y ver el mar es vida (aunque unas vistas a los Picos de Europa tampoco están nada mal…).
Tú, ¿qué opinas?
¿Está reñido el buen gusto con la sostenibilidad?

Rotundamente, no. Decorar la casa con productos ecológicos es posible. Hay que tener en cuenta que contar con artículos sostenibles dentro de las paredes de nuestro hogar también es una forma de contribuir con el medio ambiente. Por suerte, cada vez hay más posibilidades de este tipo en el mercado.
Hablemos, por ejemplo, de los muebles. Materiales como el bambú, el plástico o el cartón se empiezan a utilizar, aunque parezca increíble, para construir enseres de este tipo. Incluso, la empresa Green Furniture ha lanzado una línea de muebles ecológicos para niños, entre los que se encuentra, una trona hecha de cartón reciclado.
Pero también la madera es ecológica. Existen productos en el mercado realizados con madera procedentes de bosques que están en continua reforestación. Para saber cuáles son, simplemente hay que observar si están certificados por el Consejo de Administración Forestal, FSC en sus siglas en inglés.
Por poner un ejemplo, Ecolok Furnishings es una firma de decoración cuya particularidad reside en la creación de muebles ecológicos. En www.ecolokfurniture.com se puede ver alguno de ellos.
Imagen: Monkey Zen
Ladrillos + reciclaje

La sostenibilidad y el reciclaje están de moda, y el mercado del ladrillo les está abriendo las puertas, poco a poco. Ahora lo ha hecho a través de unos ladrillos ecológicos.
Todo comenzó cuando el ingeniero civil, ya jubilado, Henry Liu decidió un día aprovechar las cenizas de una central térmica para crear ladrillos. En la actualidad, es el dueño de una empresa que los comercializa. Las ventajas que tienen frente al ladrillo convencional residen en su ligereza y en el hecho de que sólo necesitan ser cocidos a 60º C en lugar de a los 900º C requeridos por el resto.
Posterior a esta iniciativa, han surgido otras. Que si unos ladrillos de “hormigón polimérico” que resisten mejor las variaciones de temperatura, que si otros hechos con plástico usado y cáscaras de cacahuete, mezclado todo ello con cemento…
Pero volvamos a lo común, a lo de toda la vida: el ladrillo caravista. Tampoco es una mala opción. Son varias las ventajas que ofrece este material: es resistente y de bajo mantenimiento y, además, aporta una gran belleza al edificio. A veces, lo de siempre, tampoco está mal…
Imagen: Mi nuevo hogar
Como los electrodomésticos, la vivienda de clase A

De la A a la G. Así se clasifican los nuevos edificios y los rehabilitados en función de su eficiencia energética, de tal modo que, al igual que ocurre con los electrodomésticos, el edificio más eficiente se cataloga como de clase A y el menos de clase G.
Para otorgar una certificación u otra, se analizan aquellos factores que más influyen en el consumo como, por ejemplo, las condiciones meteorológicas, las características de las instalaciones de calefacción, agua caliente sanitaria o iluminación, entre otros.
Así, un edificio con una clase de eficiencia energética B es aquel que reduce las emisiones de CO2, gracias a que consume menos energía, entre el 35% y el 60% en comparación con un edificio que cumpliera los mínimos exigidos en el Código Técnico de la Edificación. Aquellos edificios que quieran hacerse con la clase A, tendrán que alcanzar un porcentaje de ahorro superior al 60%.
Con esta etiqueta se favorece una mayor transparencia del mercado inmobiliario, fomentando, por un lado, que las constructoras inviertan en el ahorro de energía y facilitando, por otro, la compra a aquellos ciudadanos que quieran comprar una vivienda.
Dime dónde vives… y sabré si lo haces con calidad

Por lo menos, así lo demuestra el Estudio Mundial sobre Calidad de Vida que Mercer realiza todos los años. El mecanismo que utilizan se basa en el análisis de ciertos factores relacionados con las condiciones de vida de 420 ciudades de todo el mundo.
En concreto, se observan un total de 39 factores, agrupados en diez categorías diferentes: ambiente político y social (estabilidad política, criminalidad, etc.), ambiente económico (servicios bancarios, etc.), salud y sanidad (servicios médicos, tratamiento de los residuos, alcantarillado, etc.), educación (estándares y disponibilidad de colegios internacionales, etc.), servicios públicos y transportes (red eléctrica, agua, transportes públicos, congestión del tráfico, etc.), ocio (restaurantes, teatros, cines, deportes y otras actividades recreativas), bienes de consumo (acceso a los alimentos, productos de uso diario, coches, etc.), alojamiento (viviendas, electrodomésticos, muebles, servicios de mantenimiento, etc.) y condiciones climáticas (clima, registro de desastres naturales, etc.).
Se trata de distintos aspectos a tener en cuenta, por ejemplo, a la hora de adquirir una vivienda en un lugar u otro. Aspectos que influyen, en definitiva, en la calidad de vida. Y es que no cualquier lugar vale para irte a vivir…
Por cierto, la ciudad con mayor calidad de vida este año 2010, según esta encuesta, es Viena.
Imagen: Guía de viaje
Vivienda Unica
Viviendas sostenibles, últimas tendencias en diseño, arquitectura, calidad de vida en relación a nuestro hogar, confortabilidad… contar con viviendas únicas no está reñido con la sostenibilidad de nuestro planeta. Ayúdame a demostrarlo.





