Un pequeño refugio

Buscando por la Red, sigo encontrando proyectos que tienen unas expectativas, a mi gusto, bastante interesantes. En esta ocasión se trata de Mercury House One.
La infraestructura es una especie de casa, aunque se ha presentado como un refugio móvil, cuya principal característica es que es energéticamente autosuficiente. Esta prestación es debida, en su mayor parte, a los materiales utilizados para su construcción: acrílico en las ventanas y células solares que cubren la fachada.
Lo que os decía, tiene buena pinta. Os dejo un enlace para que os informéis un poquito más.
Pon un jardín vertical en tu vida

¿Por qué? Pues porque es ecológico y te ayudará a ahorrar en las facturas. En concreto, los jardines verticales pueden hacerte ahorrar hasta un 20% de la energía que se utiliza para calentar o enfriar un edificio.
El ayuntamiento de Chicago une al ahorro de energía ventajas como la evapotranspiración y los efectos de aislamiento que estos ‘muros verdes’ llevan consigo. Así, según el consistorio, se ahorrarían alrededor de 3.600 dólares al año.
Estos jardines, que, además, ayudan a reducir la contaminación atmosférica, tienen dos pequeños (o grandes, según se quiera ver) inconvenientes. Por un lado, el hecho de que las plantas lleguen a enraizar en el muro, pudiendo, incluso, destruirle, y, por otro, el precio de su instalación que ronda los 400 euros por metro.
Al primero de ellos, ya le han surgido soluciones. El botánico y arquitecto Patrick Blanc, crea jardines de este tipo con plantas ligeras, rociadas de manera automática con agua y nutrientes para evitar que profundicen las raíces. Respecto al segundo… supongo que, como todo, será cuestión de tiempo.
El Mundo ha publicado, recientemente, un artículo al respecto. Aquí le dejo.
Imagen: Jardín, plantas
Un mundial con toques sostenibles

Llevamos ya casi un mes con el Mundial de Sudáfrica invadiendo nuestras vidas. La gran victoria de ayer de España es, hoy, el tema de conversación de la mayor parte de la población del país (me atrevería a decir que del 100%…).
Será un mundial a recordar porque nuestra selección ha hecho historia. Pero, dejando alegrías futbolísticas a parte, el Mundial en Vivienda Única también tiene cabida gracias al Moses Mabhid Stadium, un estadio ecológico.
Es conocido, principalmente, por su llamativo elevador que lleva a los espectadores a la parte más alta del estadio. Sin embargo, tiene otras muchas características que hacen de él un lugar sostenible, como, por ejemplo, el hecho de estar construido con los materiales que quedaron después de la demolición del anterior estadio.
Cuenta, además, con un sistema energéticamente eficiente que le refresca o calienta de manera inteligente, además de un sistema de autoventilación natural, un techo compuesto por una membrana que permite el paso de la luz natural y un sistema de recolección que le permite aprovechar el agua de la lluvia, entre otros detalles más.
No está nada mal.Ver un partido en él tiene una doble satisfacción (siempre que tu equipo gane, claro…)
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Diez días sin gastar ni un voltio

Si hablamos de edificios energéticamente eficientes no podemos pasar por alto esta noticia: una casa solar de bambú con 10 días de autonomía. ¿Parece utópico? Pues se trata de una creación de la universidad china con la que participa en el concurso Solar Decathlon, que se celebra este mes de junio en Madrid.
La eficiencia reside en los materiales que la componen. Concretamente, esta casa está hecha de bambú y cuenta con 317 paneles solares ubicados en el techo y en las paredes.
Ambas características hacen de esta infraestructura un lugar único. Por un lado, los paneles solares suponen una producción de casi 11.000 kWh, cantidad que sirve para abastecer a una familia durante diez días y, además, sobra para vender. Por otro lado, utilizar bambú como material de construcción ofrece una sensación de calor a sus usuarios. En conclusión, permite a sus inquilinos olvidarse de la factura de la luz, por lo menos durante un buen periodo de tiempo.
A mí no me importaría tener una…
Imagen: Parques Solares
Como los electrodomésticos, la vivienda de clase A

De la A a la G. Así se clasifican los nuevos edificios y los rehabilitados en función de su eficiencia energética, de tal modo que, al igual que ocurre con los electrodomésticos, el edificio más eficiente se cataloga como de clase A y el menos de clase G.
Para otorgar una certificación u otra, se analizan aquellos factores que más influyen en el consumo como, por ejemplo, las condiciones meteorológicas, las características de las instalaciones de calefacción, agua caliente sanitaria o iluminación, entre otros.
Así, un edificio con una clase de eficiencia energética B es aquel que reduce las emisiones de CO2, gracias a que consume menos energía, entre el 35% y el 60% en comparación con un edificio que cumpliera los mínimos exigidos en el Código Técnico de la Edificación. Aquellos edificios que quieran hacerse con la clase A, tendrán que alcanzar un porcentaje de ahorro superior al 60%.
Con esta etiqueta se favorece una mayor transparencia del mercado inmobiliario, fomentando, por un lado, que las constructoras inviertan en el ahorro de energía y facilitando, por otro, la compra a aquellos ciudadanos que quieran comprar una vivienda.
La importancia de estar bien orientado

Los muros ciegos al norte y los ventanales al sur. Así lo decidieron nuestros antecesores cuando construyeron las primeras casonas montañesas. ¿El motivo? Aprovechar al máximo al sol. Al final, lo que hacían es lo que, actualmente, se conoce como un diseño bioclimático.
El objetivo es conseguir plantear una vivienda o edificio de la mejor manera posible en función del clima y de las condiciones de su entorno para alcanzar, así, en el interior del inmueble, una situación de confort térmico.
Pero, para ello, no sólo hay que tener en cuenta la orientación, también hay que considerar los materiales utilizados para el aislamiento y para la propia construcción del edificio.
De esta forma, una vivienda bien hecha y con una buena orientación puede llegar a suponer un gran ahorro de energía para su usuario y, por lo tanto, para su bolsillo.
Porque… ¿y lo bien que se está calentito en el salón y sabiendo que no estamos consumiendo demasiada energía?
Vivienda Unica
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